Ha pasado el verano, un caluroso y largo periodo en el que además de haber descansado, viajado, o simplemente desconectado de nuestra rutina habitual, también nos ha servido para planear, imaginar y por qué no, soñar con el escenario ideal que nos gustaría nos acompañase en nuestra vida personal y profesional los próximos meses.

Septiembre es un mes de inicio, mucho más meditado que el mes de Enero, ya que el descanso o parada estival nos da la oportunidad para ser conscientes de lo que tenemos ahora, hacer una foto de esa realidad, y darnos cuenta de que si queremos progresar, evolucionar y conseguir que nuestros sueños se conviertan en realidad lo primero que hay que hacer es ponerles fecha. Sí, se trata de agendar. No es lo mismo decir algún día empezaré a correr que apuntarse a la próxima carrera solidaria por la salud mental el 23 de septiembre. No es lo mismo decir me gustaría algún día tener mi propio negocio, que decir, el 4 de septiembre tengo cita en la Cámara de Comercio para seguir un programa de ayuda y puesta en marcha de una empresa. No es lo mismo decir que me gustaría formarme para desarrollarme más profesionalmente, que apuntarme a un Programa ejecutivo de Alto Rendimiento que comienza el 6 de octubre.

No importa cual sea nuestro objetivo, meta, reto o deseo que nos arde en nuestro interior, sea el que sea, la diferencia entre tener el sueño y que el objetivo se haga realidad va a ser siempre ponerle fecha. Poner fechas nos ilusiona, nos anima, nos despierta, nos reta, nos provoca y también nos sacude muchas veces del letargo interior del auto convencimiento de que vivimos la vida que nos ha tocado vivir y no la que realmente elegimos. Elegir es vivir. Vivir es poner fecha. Si yo elijo cambiar, progresar, mejorar, convertirme en lo que puedo llegar a ser, hacer, tener o compartir, primero he de soñarlo, visualizarlo y cuando le ponemos fecha de entrega no hay marcha atrás…todos nuestros esfuerzos y energías van directos a perseguir ese objetivo. Elegir también es renunciar. Renunciar a no conformarse y a hacer realidad nuestros sueños poniendo una fecha de entrega.

“Cuando un hombre sabe donde va, el mundo entero se retira para dejarle paso” (Bertrand Russell)

Y lo mismo nos pasa con nuestra vida personal, nuestro ocio, nuestros amigos, familia y compañeros de trabajo. Si queremos tener una vida social más activa, o de mejor calidad, es el momento de pasar a la acción y ser nosotros quienes propongamos los planes y las fechas para salir a cenar, bailar, exposiciones, museos, al cine, escapadas de fin de semana, o cualquier encuentro. No se si os pasa que muchas veces cuando nos encontramos con un amigo de la infancia, del colegio, al que hace tiempo que no vemos, le decimos…..Hemos de vernos un día, tenemos que quedar, me encantaría que organizáramos algo para vernos todos…..y pasa el tiempo, dos, tres, cuatro, diez meses….y volvemos a coincidir y todo sigue igual…es verdad que el sueño está, nos gustaría vernos pero la vida pasa y no hemos hecho nada porque suceda aquello que nos gustaría. No faltan sueños. Falta coraje.

El cambio nos produce resistencia, aunque en realidad es resistencia disfrazada de miedo. Miedo a salir de la zona de falso confort, del que dirán los demás, del “Y si…” que todos tenemos habitando en nuestra cabeza ¿Y si fracaso? ¿Y si pierdo lo que tengo? ¿Y si se ríen de mi y me cuestionan?. Así que por sencillo que parezca, el reto consiste en pasar a la acción y la próxima vez que te veas en esa situación, saques tu agenda y no te despidas de ese amigo, sin poner fecha para próximo encuentro. Y todavía más, atrévete a provocar tus propios sueños, si todavía no los tienes definidos rétate y busca esos momentos necesarios para definir y diseñar el camino por el que vas a recorrer tu propia historia, tu propia vida.

«Ningún viento es favorable para aquel que no sabe adonde va» (Séneca)

Pon fecha, y ya me cuentas cómo te ha ido.

Dora de Teresa

dteresa@go-up.es